El otro día me topé con un libro setentero llamado «Pueblos de la tierra» que mi hermano solía utilizar para asustarme contándome historias de salvajes caníbales armados con flechas que devoraban a pobres monjitas misioneras y enseñándome fotos de tribus con perforaciones y caras pintadas. Gracias hermano por esos maravillosos 90. El caso es que hojeándolo encontré un […] Leer más…

